viernes, 9 de octubre de 2015



El orientador laboral en tiempos de crisis


La incorporación al mercado laboral es muy complicada en nuestros días. Esta dificultad se incrementa si tenemos en cuenta que, dentro de la población general, hay personas desempleadas con diferentes problemáticas (inmigración, víctimas de violencia de género, estancias en prisión, drogodependencias, discapacidad, etc.), que propician situaciones de desempleo de larga duración, temporalidad, economía sumergida, condiciones precarias de contratación, etc.
El orientador laboral tiene como finalidad orientar a personas que han de insertarse en el mercado laboral o mejorar su empleabilidad.
Con la tasa de desempleo que tenemos en estos momentos, la orientación es más importante que nunca. Con la crisis, no existen los nichos de mercado como antes, ahora lo que hay son oportunidades aisladas.
Las personas desempleadas llegan con necesidades reales muy extremas y muy básicas que les generan frustración, enfado, impotencia, desesperanza y que en muchos casos les han afectado a su autoestima.

COMPETENCIAS BÁSICAS DE UN ORIENTADOR/A LABORAL

Si consideramos que “Las competencias  son un conjunto articulado y dinámico de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que toman parte activa en el desempeño responsable y eficaz de las actividades cotidianas dentro de un contexto determinado (Vázquez Valerio, Francisco Javier 2010), y que “las competencias se entienden como actuaciones integrales para identificar, interpretar, argumentar y resolver problemas del contexto con idoneidad y ética, integrando el saber ser, el saber hacer y el saber conocer (Tobón, Pimienta y García Fraile, 2010), el orientador laboral tendrá que desarrollar las siguientes competencias:
Las personas que nos dedicamos a esta profesión, cuya misión esencial es la ayuda a las personas, considero que debemos tener una actitud vocacional de servicio a los demás, una apertura  ante las diferencias sociales y culturales, así como otras características deseables: Sensibilidad social, Autoconfianza, Autocontrol, Confiabilidad, Paciencia, Responsabilidad, Proactividad, Positivismo, Amabilidad, Empatía, Asertividad, Adaptabilidad, Flexibilidad y Cooperación.
David Pérez Ruiz, del Área de Investigación y Proyectos de la Secretaría de Formación de UGT-CEC, identifica las competencias más destacadas clasificándolas en cuatro áreas:
  • Competencias Técnicas. Implica dominar la información sobre estudios y profesiones, así como base teórica aprendida a lo largo del proceso formativo: estudios, conocimientos en mercado de trabajo, autoempleo, legislación, evaluación y diagnóstico, recursos, TIC, etc.
  • Competencias Profesionales. Son aquellas relacionadas con la aplicación práctica de la formación adquirida: Planificación y organización, gestión de la información, investigación y prospección, diseño e implementación de contenido y estrategias para el desarrollo profesional y la búsqueda de empleo, etc.
  • Competencias Sociales. En este bloque se incluirían las competencias necesarias para interactuar: Comunicación, trabajo en equipo, negociación, etc.
  • Competencias Personales. Por último, se incluyen las competencias que permiten al orientador avanzar en su desarrollo profesional: Habilidades sociales, resolución de problemas, aprendizaje permanente, toma de decisiones, creatividad, resistencia, a la tensión, capacidad de síntesis, etc.


CONOCIMIENTOS ESPECÍFICOS DEL ORIENTADOR LABORAL


  • Asesoramiento Vocacional y Orientación Profesional.
  • Conocimientos sobre Metodología Didáctica.
  • Conocimientos de los procesos de Enseñanza/Aprendizaje.
  • Conocimientos sobre Habilidades Sociales y Dinámicas de grupo.
  • Conocimientos deontológicos de la práctica profesional de las Ciencias del Comportamiento y la Evaluación Psicopedagógica.
  • Conocimientos sobre Programación, sesiones y actividades.
  • Conocimiento de la normativa vigente en materia de Formación (Formal e Informal).
  • Conocimientos sobre características de colectivos específicos como: mujeres, jóvenes, discapacitados, con riesgo de exclusión social, mayores de 45 y 52 años, parados de larga duración, inmigrantes u otros.
  • Técnicas de Análisis y descripción del puesto de Trabajo. Procesos de selección de personal habituales en las empresas.
  • Cualificación Profesional y Formación. Certificados de profesionalidad.
  • Técnicas de Dirección, Liderazgo y Coordinación de equipos de trabajo.
  • Técnicas de análisis cualitativo y cuantitativo del mercado de trabajo.
  • Conocimientos sobre los recursos existentes para la formación y la búsqueda de empleo.
  • Conocimientos de informática (manejo de programas informáticos diversos).
  • Trabajo en red.
  • Tecnologías: fax, fotocopiadora,  impresora, medios audiovisuales.
  • Acceso a información  a través de internet u otros medios.
  • Gestión burocrática.



BUSCADORES DE SOLUCIONES
A través de la orientación laboral se pretende empoderar a la persona para poder afrontar nuevos retos laborales. A la vez que, se sirve de acompañamiento, escucha activa y motivación durante el proceso de búsqueda activa de empleo. Esto, se traduce en dar ánimos cuando la persona está triste porque no le llaman para hacer entrevista o en escuchar problemas sociales añadidos que dificultan su búsqueda de trabajo. Cada persona es especial y única y tiene una experiencia y una realidad diferente, por tanto, el profesional de la orientación debe adaptarse a esas necesidades. Al final, el orientador laboral se convierte en el referente en la búsqueda de empleo, aportando recursos, técnicas y dando apoyo emocional en esta ardua tarea por conseguir el deseado objetivo, un “trabajo”.
El video ¿Quien se ha llevado mi queso?, nos muestra de una forma animada lo importante que es la perseverancia y la búsqueda de soluciones. No hay que rendirse, hay que seguir buscando nuevos caminos.





BIBLIOGRAFÍA

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